Conspiranoia
Hoy en día es muy habitual el uso de este neologismo, unión de las palabras conspiración y paranoia, para referirse a la tendencia de algunos individuos a ver conspiraciones en todas partes. Pero… ¿tiene alguna base médica esta afección? ¿encaja en alguna patología conocida?
Buscando un poco por Internet encontramos que los psiquiatras franceses Joseph Capgras y Paul Sérieux describen un tipo de psicosis delirante crónica (delirio paranoico) llamado “delirio de interpretación” que consiste en una especie de locura razonante, en el sentido que obedece a una necesidad, una manía de explicarlo todo, de descifrarlo todo.
Estos monómanos intelectuales son personas perseguidas que falsifican permanentemente su realidad y esta interpretación deformada del mundo constituye el mecanismo de alimentación de su delirio. Es por ello que el término vivencia delirante es el más adecuado porque el individuo sufre de una de percepción equivocada de la realidad. Estas interpretaciones suelen ser exógenas, tienen que ver con el mundo exterior (personas, instituciones, etc).
Poniendo ejemplos cotidianos, el “interpretador” percibe la ironía o amenaza de un saludo, el valor profético de un color o la certidumbre de una infidelidad descubierta en una maceta de geranios expuesta en el balcón del vecino.
Casi todos los desarrollos paranoides se producen entre personalidades de estos dos tipos:
a) Los fanáticos luchadores, que se distinguen por el excesivo desarrollo del amor propio, el espíritu justiciero, la obstinación y la terquedad.
b) Los inseguros de sí mismos, que se caracterizan por la timidez, el sentimiento de inferioridad, las tendencias a los escrúpulos y la hipersensibilidad.
En tanto que el delirio de los primeros suele ser de tipo litigante, que les lleva a promover pleitos y pleitos, el de los segundos corresponde al delirio sensitivo de autorreferencia, en que el enfermo refiere a sí mismo las palabras y gestos de los demás, creyendo ser objeto de miradas, burlas, etc.
Con el correr de los años el individuo puede evolucionar de dos maneras:
a) Hacia un delirio esquizofrénico, donde la personalidad se escinde, disocia, y degenera en el replegamiento autístico y la afectividad pierde integridad, consistencia y se llega al embotamiento afectivo.
b) Hacia otras formas de delirio. Si se da una polarización pasional del delirio, puede originar un una celotipia (celos compulsivos), una megalomanía o un delirio expansivo o maniforme.

Ja, ja, ja… o meu xefe é así! Grazas por aportarlle base científica ó que levo meses maquinando nos meus miolos. Hip, hip, hurra… non son eu o tolo! ;-)
… y luego esta el paso siguiente, Xaime, la versión 2.0 de esta reflexión, que es saber distinguir las conspiranoias absurdas, de las preocupaciones razonables.
Creo que un buen filtro para distinguir unas de otras son los argumentos, y la percepción racional de lo que sucede.
Porque imaginate el arma destructiva de tildar de conspiranoicos a todo aquel que se queja de algo!, no se, por ejemplo sobre empresas de gas en rías de Galicia, y cosas así…
Por eso, Xaime, te invito a evolucionar hacia esa posición evolucionada de tu, tan bien argumentada reflexión sobre la conspiranoia, para poder discernir lo que es una crítica razonable (que evidentemente nunca será bien recibida por quien se vea atacado en sus intereses por ella, solo faltaría…) de una absurda conspiranoia motivada, seguramente también, por intereses espúreos.
Yo desde luego nunca espero que alguien que vea peligrar sus intereses por mis criticas reciba con una sonrisa en la cara mis críticas (en ese caso sería una sonrisa hipócrita), pero desde luego nunca espero agradar a todo el mundo con mis opiniones; eso lo dejo para los presentadores de televisión y lameculos de otra índole.
En España tenemos un defecto, no sabemos discrepar, y solo estamos contentos cuando nos dan la razón, y lo peor, cuando alguien intenta luchar por algo que merece la pena, se le criminaliza y se le ataca, diciendo que lo hace por egocentrismo.
A los egocentricos se les tumba con argumentos, no diciendo que lo son; solo así sabes separar el trigo de la paja.
Oes, que eu esto só o escribo con ánimo divulgativo, non pretendo meterme con ninguén.
Esto non é unha reflexión, é unha recolecta do que atopei sobre a afección descrita coma “delirio de interpretación”, amplamente aceptada pola comunidade psiquiátrica.
Interesante tema de discusión. Además considero algun comentario anterior como un buen ejemplo de “conspiranoia” je, je.
Pero tampoco hace falta caer en un delirio; hay actitudes, muy conscientes, antes de caer en ninguna patología, como puede ser la difamación, o el tan cancerígeno juicio de intenciones, por el cual se tira mierda indiscriminadamente, y en base a ninguna fundamentación medianamente racional, con el fin de destruir la imagen pública de alguien, y cuya unica intención es esa, destruir.
Cuando no se intenta analizar lo que se dice, sino que se limita a centrar todo su rebatimiento en el “porqué dice lo que dice”, lo cual es sustituir el análisis sobre elementos tangibles del discurso del otro, en una mera retahíla de suposiciones más o menos cogidas por los pelos, ejercitando ese metafísico y malsano ejercicio de “introducirse en la consciencia del otro”… que aspiran a tener una lógica, pero no olvidemos que hasta una obra de teatro puede tener lógica, y no por ello, es la realidad.
Sobre eso, en el periódico El Mundo, saben mucho.
Yo no soy conspiranoico, sin duda, solo espero a que la gente argumente… ya se sabe, cuando uno no habla por hablar, y esas cosas…
Ein?
Muy bueno y fuerte tu análisis, me gusta saludos.